Paul Verhoeven

Paul Verhoeven

Biografía

Paul Verhoeven es un famoso director de cine neerlandés, mayoritariamente conocido por sus cintas de ciencia ficción. Se graduó por la Universidad de Leiden en Matemáticas y Física. Se unió a la armada neerlandesa y fue allí donde empezó a rodar y a hacer sus primeros documentales. Abandonó la armada y se metió en la televisión neerlandesa, donde desarrollaría estas nuevas habilidades que había adquirido rodando documentales para el ejército. Su primer gran éxito fue la serie de televisión Floris, en 1969, protagonizada por Rutger Hauer. Su primer largometraje fue estrenado en 1971, Wat Zien Ik?, aunque no fue especialmente bien recibido. Su primer éxito a nivel nacional llegaría en 1973 con Turks Fruit cuya traducción al castellano es Delicias turcas, protagonizada por Hauer y nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Empezó así a forjar su reputación y continuó con éxitos internacionales en menor escala, llegando a ganar el Globo de Oro con Soldaat van Oranje (en la versión española: "Eric, oficial de la Reina" o "Soldado de Orange"). Finalmente se trasladaría a Estados Unidos. El hecho de cruzar el Atlántico pudo también haber sido el resultado de su resentimiento hacia el sistema cinematográfico neerlandés. Su trabajo era visto allí como demasiado comercial y no había obtenido el reconocimiento que pensaba que merecía. Trabajar en los Estados Unidos supuso un drástico cambio de estilo, y empezó a dirigir grandes éxitos con muchos efectos especiales, violencia y enormes presupuestos, como Robocop (1987), protagonizada por Peter Weller y Total Recall con Arnold Schwarzenegger(1990). Siguió el camino marcado por estos éxitos, dejando un poco la violencia y los efectos especiales y dirigió la provocadora y aclamada Instinto básico (1992), con Sharon Stone y Michael Douglas, que alcanzó gran éxito y resonancia mundialmente. Prosiguió en una línea de drama y erotismo con Showgirls (1995), pero en esta ocasión fracasó estrepitosamente, en gran medida porque el público norteamericano no captó el trasfondo irónico y crítico del filme. Con todo, a la larga Showgirls fue un notable éxito comercial en los videoclubes y recibió elogios de cineastas serios como Jim Jarmusch y Jacques Rivette. Después de estas cintas, Verhoeven regresó a la violencia y a los efectos que habían marcado sus anteriores películas, en cintas tales como Starship Troopers (1997) y El hombre sin sombra (2000) con Kevin Bacon y Elizabeth Shue. Si hubiese que definir el estilo de Verhoeven (dejando de lado el hecho de haber utilizado la ciencia ficción como tema principal en sus películas más taquilleras), sería quizás la forma en la que es capaz de retratarnos una sociedad (del pasado, del presente o del futuro) polarizada en una clase alta, elitista, incluso snob, por un lado, y una clase baja, humilde y enfrentada al problema de sobrevivir al día a día, por otro, y lograr situar una al lado de otra, equilibrarlas, a través de una orgía de sangre y del lema: La muerte nos hace a todos iguales.

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